Gracias por venir a conocerme

Creciendo... inevitablemente.

Blog que narra los pensamientos de una pequeña niña trasmitidos a los dedos de su padre.
Gracias por venir a conocerme

29 de Marzo del 2005

Yo también quiero eso. La varicela

¡¡¡Menos mal!!!. Ya me pensaba yo que papá tenía razón cuando me dice que soy una especie de bicho raro. Desde hace unas semanas, no sé cuantas... muchas, observo como mis compañeros dejan de acudir a la guardería por culpa de unos granos. Varicela me han dicho que se llama.

Y yo decía: ¿Por qué ellos sí y yo no?. Definitivamente, yo quería ser como los demás, y mi deseo se ha visto cumplido justo en medio de las vacaciones de semana santa. Ahora ya puedo decir que también soy "varicélica".

El problema es que, cómo me pillaron los granos estando de vacaciones, no me perdí ni un solo día de cole, y hay algún colega que otro que pone en duda mi nombramiento "varicélico". No les culpo pues no me han visto, pero al menos podrían creerme, no.

Escrito por Sonia a las 06:25 PM

28 de Marzo del 2005

El campo de Jose Mari

Hoy hemos venido prestos de la Ciudad Condal para acudir al cada vez más tradicional SanQuilez en el campo de Jose Mari. Puedo decir con determinación, que este ha sido un día fantástico. He jugado a hacer comidas, mojado piedras, movido la tierra y regado los árboles de Jose Mari con mi pistola de agua.

Papá y mamá tendría que hacerme caso, yo quiero vivir en el campo. Como Heidi. Bueno, Heidi vivía arriba de los Alpes, y aquí, a falta de buenas montañas, bien me sirven los prados de los campos como el de Jose Mari.

Escrito por Sonia a las 10:10 PM

22 de Marzo del 2005

La primavera suena por todas partes

En un capítulo de Heidi, esta le comentaba al abuelo que la primavera sonaba por todas partes y que le gustaba oir el susurro de los abetos cuando llegaban los vientos que preceden a la primavera.

Bien, en Binefar no sé si habrá primavera porque yo no he escuchado ese sonido de los abetos. Entre otras cosas, porue aún no he encontrado ninguno. Pero no será porque no lo he intentado. Yo afino la oreja a ver si hay alguna señal del cambio estacionario, pero lo único que escucho son los mismos ruidos de siempre: Coches, obras, gentes... Nada que ver con lo que oye Heidi: El susurro de los abetos, los bramidos de Blanquita y el resto de cabras, el piar de los pajaros...

Escrito por Sonia a las 03:11 PM

18 de Marzo del 2005

Semana Santa

Siento no poderme explayar en esta ocasión, pues el tema que nos ocupa hoy es algo desconocido por mí. Se conoce que estamos en las postrimerias de la Semana Santa, y digo yo que algo de Santa sí debe tener pues nos han concedido una semana y pico de permiso en mi cuartel general, es decir, mi cole.

Aunque en cierto modo me apena tener que apartarme de mis tediosas tareas cotidianas, la verdad es que es un consuelo saber que voy a tener la oportunidad de dormir unos días a pierna suelta y sin que nadie interrumpa mi sueño para ir a no sé donde (a esas horas mi oído anda algo desajustado aún).

Esta vez, Cristina me ha dado un dossier con las fichas que he realizado desde Navidad para que mamá y papá no se rían más cuando digo que soy una artista del lápiz. También le voy a regalar a papá el coche que hemos hecho esta última semana. Un coche que seguro que le hará ilusión a papá que ya se queja del que habitualmente conduce.

Escrito por Sonia a las 06:13 PM

9 de Marzo del 2005

Cantando por las noches

Cuatro esquinitas
tiene mi cama
cuatro angelitos
que me la guardan

Dos a los piés
Dos a la cabecera
y la virgen María
por compañera.


La aprendí en el cole y no veas que bien que me sale.

Escrito por Sonia a las 12:33 PM

1 de Marzo del 2005

Una visita inesperada: La nieve.

Después de haber visto por primera vez la nieve, hace más o menos un año, ha sido en estos días que ha vuelto a nevar cuando he podido despejar los interrogantes que plantée entonces.

Y la verdad es que me he sorprendido de mi viveza mental. No obstante, tal y como intuí, la nieve ha caído con tanto aplomo como para que se amontonara en el suelo y en las carrocerías de los coches, permitiéndome así, hacer bolas con mis manos y tirárselas a mamá.

Lástima que mis manos no aguantaron más que un pequeño rato el frío que la nieve producía. Además mamá ya llevaba un rato diciéndome que dejara de jugar con ella y no es cuestión de quedarme sin ver esta tarde a mi buena amiga Heidi, así que, en contra de mi naturaleza, decidí hacer caso.

Escrito por Sonia a las 11:39 AM
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